Ruta das Fervenzas

Agua, Paisaje, Naturaleza

No se podría entender Mazaricos sin agua. Este elemento es una parte fundamental de nuestra idiosincrasia. El agua permite al sector ganadero desarrollar su labor y a los agricultores mantener sus cosechas. El agua forma un espectáculo en la cima del mirador de Corzón desde donde se ve el Embalse da Fervenza, que muchos visitantes toman ya por una ría. El agua del mar que vemos desde el alto de los montes de la Ruña. El agua del Embalse de Santa Uxía que se puede contemplar desde el mirador del Padre Sarmiento, en el Enxilde. Y, por supuesto, el agua de nuestros ríos que terminan en espectaculares cascadas como las de Santa Locaia do Burato, la Fervenza da Noveira, la de Vioxo-Chacín, la de Gosolfre o los espectaculares saltos de agua de Fírvado.

Nuestra propuesta

Para que puedas sumergirte de lleno en nuestra naturaleza, te proponemos el siguiente plan de fin de semana en nuestro Concello. La mañana del sábado te recomendamos pasarte a desayunar y recoger información sobre la Ruta das Fervenzas en el café bar Pedra do Ouro.

Tras eso puedes acercarte a las fervenzas de Vioxo-Chacín y Santa Locaia. Desde el bar hasta Vioxo – Chacín te llevará unos 25 minutos caminando y de esta última a Santa Locaia sobre una hora. Desde Santa Locaia al bar, donde habrás dejado tu coche, necesitarás otra hora. También puedes hacer la ruta en coche o combinar el paseo con el automóvil.

Para reponer fuerzas a mediodía te recomendamos para comer Asador Manduca, con chuletón de vaca, Casa Pego con carne a la piedra y Restaurante EFE EME, con pulpo á feira, zamburiñas a la plancha y una exquisita receta de bacalao. Despues del café debes encaminarte a la fervenza de Fírvado, luego a la de la Noveira y, cuando empiece a declinar el día, no te pierdas la puesta de sol desde el Mirador do Padre Sarmiento (Mirador do Enxilde). Podrás contemplar como el astro rey se esconde en el atlántico, con Fisterra, el Monte Pinto y el embalse de Santa Uxía en la panorámica. Este tramo debes, preferiblemente, hacerlo en coche. Por la noche te recomendamos que pruebes alguno de los restaurantes a los que no hayas ido a mediodía.

Para dormir te recomendamos que llames a Casa Jurjo o Apartamentos Camiño de Finisterre.

La cascada de Gosolfre debes dejarla para el domingo. Es la que tiene un recorrido a pie más complejo y difícil, por lo que te llevará más tiempo. Y como has visto, recomendamos tres restaurantes, reponte de la ruta en el que todavía no has probado!

Ah! Y, por supuesto, si vienes en verano tráete el bañador para darte un chapuzón en el “spa natural” que se forma en A Noveira.

Fervenza de Noveira

El río de Arcos atraviesa la parroquia del mismo nombre y desemboca en el Xallas. Buena parte de su recorrido es por un cauce en el que aflora la roca viva. Si a esto añadimos que en su parte final el terreno que riega es bastante accidentado, con importantes saltos de nivel, tenemos las condiciones perfectas para que se produzcan cascadas de una especial singularidad. La piedra de esta magnífica fervenza da Noveira está en lenta pero continua transformación debido a las poderosas corrientes de agua que la van esculpiendo y forman pozas idóneas para el baño en verano, cuando el caudal del río es menor. Esta espectacular “fervenza” donde, además de la intervención imprescindible del agua, la piedra juega un gran protagonismo. Una piedra en lenta pero continua transformación debido a las poderosas corrientes que la van esculpiendo. Las “pozas” que aparecen son idóneas para el baño en verano, cuando el caudal del río es menor.  El resultado está a la vista: una deslumbrante combinación de lo telúrico y lo acuático que nos recuerda el esplendor barroco de la “Fontana di Trevi” y de la Fuente de los Cuatro Ríos, las dos en la ciudad de Roma

Fervenza de Gosolfre

Desde los campos de cultivo que circundan la aldea de Gosolfre hasta las riberas de los ríos de San Paio y de Santa Locaia -los dos en busca del mar de la ría de Noia- nos encontramos con una pronunciada pendiente cubierta de exhuberante y frondosa vegetación autóctona donde los robles son la especie principal. Este violento declive del terreno conforma una “carballeira” tan espectacular como de difícil acceso, muy adecuada para ver a lo lejos o para internarse en su espesura en algunos trechos o por algunos senderos que solo conoce la vecinanza de la zona. Y, en el medio de ese espectáculo encontramos, con una pronunciada caída, la Cascada de Gosolfre.

Fervenza de Fírvado

La unión de dos ríos rodeados de vegetación hacen un auténtico paraíso de cascadas y pozos. Pozos como el llamado “Pozo Negro” donde, según cuenta la leyenda, el día de San Juan, antes del amanecer, una gran “grade” de oro, emerge de sus profundidades

Fervenza de Vioxo-Chacín

La Dehesa de Chacín esconde diversos tesoros. Más allá de la belleza tamizada por la luz entre los árboles que regala a quien pasea por ella, alberga también una singular cascada. Durante los meses de más caudal tiene una caída espectacular de diez metros gracias al agua que proviene del Rego do Casteliño.

El sonido vibrante que produce, sumado al hecho de que está en un valle, provoca en el visitante una percepción intensa de aromas, colores y elementos naturales difícil de describir.

Fervenza de Santa Locaia

La Dehesa de Chacín esconde rincones únicos donde el otoño provoca un estallido de luces, sombras y colores realmente mágicos que nos traslada al “Bosque animado” de Wenceslao Fernández Flórez. Encajonada en un barranco socavado por el río que atraviesa esta dehesa se encuentra la “Fervenza de Santa Locaia” que toma su nombre de la ermita situada a escasos metros. Un rincón absolutamente único conocido por los lugareños como «O Pozo das Campanas», denominación que esconde una hermosa leyenda. Dicen que unos asaltantes llegaron hasta la capilla de Santa Locaia con la intención de robar su campana, cosa que hicieron. En su huida por el penumbroso y accidentado robledal intentaron cruzar el río «Vao de Denonciña» saltando a la otra orilla con la campana a cuestas, pero a causa del espeso musgo que lo cubría todo resbalaron y ésta les cayó al agua. Esta caída provocó milagrosamente el tremendo desplome del terreno que dio lugar a este precioso entorno en el que se funden la fuerza de la vegetación autóctona, la poderosa potencia de la cascada y el misterio de las aguas subterráneas que fluyen desde el agujero, el “burato” que le da nombre.